La presentación de sus conclusiones ha comenzado con un simbólico minuto de silencio como “pequeña muestra de la respuesta que encontramos los jóvenes cuando no se nos pregunta”. Apuntan al alcohol como la sustancia de consumo mayoritario y creen que sería beneficioso llevar mediadores a los botellones, no limitar su acción a las aulas.
Ha sido unánime la crítica a los medios de comunicación que “sólo asustan y exageran la situación”, mostrando una imagen de los jóvenes muy distorsionada.