El miércoles 26 de junio, celebramos en la sede de Fad de Madrid el 30 Aniversario del Servicio de Información y Orientación Telefónico de Fad en el que, a lo largo de las tres últimas décadas, han colaborado un total de 259 personas, la mayoría de ellas mujeres, en el marco del Voluntariado Fad. Hoy les rendimos homenaje a todas ellas compartiendo en este post las impresiones y reflexiones de estas voces sin rostro que llevan treinta años ayudando desinteresadamente a los y las demás al otro lado del teléfono.

El Servicio de Información y Orientación de Fad (SIOF) nace en 1989, un momento en el que el consumo de drogas como la heroína constituía una alarma que no solo asustaba por su propia peligrosidad, también por ser una amenaza nueva y desconocida que la sociedad no sabía cómo enfrentar. Ante esta necesidad inminente, Fad crea un servicio telefónico con el que  dar respuesta a los problemas derivados de los consumos de drogas a partir de la información, el asesoramiento, el apoyo y la intervención. 

Desde sus inicios,  el SIOF contó con el apoyo de un equipo de voluntarias, decimos voluntarias porque mayoritariamente son mujeres, coordinado por psicólogas expertas en prevención de riesgos psicosociales como los consumos de drogas. A lo largo de estos años,Celia, Esther, Mercedes, Rocío, Cristina y Elena han trabajado mano a mano con las voluntarias acompañándolas en sus procesos de formación, primero, y orientándolas en la gestión directa de las llamadas, después.

Ante esta aplastante prevalencia femenina, Miguel, uno de los voluntarios más veteranos, comentaba sonriente durante la celebración del 30 Aniversario que “siempre se había considerado una voluntaria más y estaba encantado de haberlo sido durante más de veinte años”.

Las personas interesadas en convertirse en voluntarias Fad deben realizar una formación en el manejo y gestión de situaciones y problemas relacionados con los riesgos psicosociales. Una vez superada esta capacitación, comienzan un proceso de “doble escucha” de llamadas acompañadas por  Elena, la coordinadora actual. Dani nos cuenta su experiencia en este periodo preparatorio: “Llevo dos meses. No veo el momento de atender la primera llamada. En la doble escucha aprendes cosas que no están en el manual: el tono de voz, cómo usar las palabras adecuadas, la forma adecuada de abordar cada consulta…” En este sentido, Xavi cree que nunca se deja de aprender porque “a medida que coges experiencia te das cuenta de que según orientes la llamada puedes influir de una forma u otra a la persona”. “Por eso, aunque ya llevo dos años, me sigue dando mucho respeto atender cada llamada”, señala.

Las primeras generaciones del voluntariado tuvieron que ser mucho más autodidactas que sus sucesoras ya que en los inicios del SIOF no existían tantos programas de prevención o intervención como a día de hoy. En este sentido, voluntarias como Pilar y Magem se consideran “pioneras” de la atención directa a personas afectadas:“Aprendimos paso a paso, atendimos las llamadas como buenamente pudimos poniendo en práctica el sentido común y la experiencia que adquiríamos. Al cabo de un tiempo, hasta  fuimos capaces de enseñar a otras compañeras”, comenta la primera. “Hubo momentos tremendamente duros. Las madres que pillaban a sus hijos consumiendo en el cuarto de baño nos llamaban desesperadas porque no sabían qué hacer. En alguna ocasión, agentes de la policía acudieron a nosotras porque habían encontrado un chico desmayado en la acera y no tenían claro cómo atenderle”, explica la segunda.

Tabel recuerda especialmente el caso de una mujer que buscaba un centro de rehabilitación muy caro para su hijo sin haberlo consensuado con él. “Fue muy difícil convencerla de que el primer paso era dialogar con él pero, al día siguiente me llamó para darme las gracias”. “A lo largo de todos estos años, hemos tenido la suerte de contar con Asun, uno de los grandes pilares del voluntariado Fad”, destaca.

Eduardo,otro de los grandes veteranos del voluntariado Fad que aún continúa en activo, recuerda en este vídeo uno de los casos más difíciles de los que ha vivido: la llamada de una enfermera a punto de recaer en el consumo de alcohol después de vivir un episodio trágico en el hospital.

A pesar de estos momentos de superación, todas las voluntarias Fad están de acuerdo con Victoria y Esperanza cuando afirman que “cuando ayudas a los demás, el esfuerzo siempre vale la pena porque al final recibes infinitamente mucho más de lo que das.”

Después de más de veinte años de voluntariado, María Amor añade que la labor realizada le ha ayudado a sentirse útil para la sociedad y le ha dado la satisfacción de conocer a gente estupenda. “Es que somos como una gran familia”, completa Concha, que lleva veintitrés y medio, y asegura que ha hecho un montón de amigos y amigas con quienes mantiene el contacto a través de un grupo de WhatsApp.

Las nuevas generaciones del voluntariado telefónico de Fad también nos compartieron sus motivaciones. Sara y Chema, dos recientes incorporaciones, decidieron unirse al equipo porque tenían clara su vocación de ayudar a los y las demás.  Creen que esta experiencia puede serles de gran ayuda porque ambos estudian psicología, aunque piensan que ”la atención telefónica es más complicada que la terapia presencial porque no tienes delante a la persona a la que intentas ayudar”.

Actualmente, el SIOF también ha ampliado el servicio para incorporar asesoramiento sobre cómo manejar adecuadamente situaciones y problemas surgidos en las relaciones familiares, entre otros, pautas para establecer límites, fomentar la comunicación familiar o trabajar en parentalidad positiva.

El SIOF es accesible a través del teléfono gratuito 900 16 15 15, el e-mail consultas@fad.es o a través del WhatsApp 681 155 160. La atención es gratuita, confidencial y anónima de lunes a viernes de 9 a 21 horas.