¿Qué es lo que nos preocupa de la presencia de pantallas en las conversaciones entre adolescentes? ¿O de que usen el móvil en clase? ¿Y de que lo último que hagan antes de irse a dormir sea mirar Instagram? ¿Nos preocupa o nos ocupa? Un debate entre expertos en educación digital intenta responder a estas preguntas y, a la vez, plantear otras, sin perder de vista la acción. También es el afán del #ProyectoConectados, promovido por Fad, Google y BBVA con el objetivo de afianzar la alfabetización mediática entre las y los más jóvenes.

Como casi todo en esta vida, la novedad puede generar fascinación o terror. Y así está pasando con cada “nueva” tecnología que cae en manos de la sociedad, en general, y de los jóvenes, en particular. Además, es de ley, nunca mejor dicho, intentar regular sobre su uso si es posible que suponga riesgos para la salud, la seguridad o el desarrollo de las personas. Y mucho más si son menores. Por eso es necesario mantener conversaciones largas y pausadas sobre el tema y, a ser posible, en las que se les implique a ellos y a ellas. Y eso es lo que ocurrió el pasado 22 de enero en Google for Startups Campus Madrid, donde tuvo lugar el evento «Conectados: usos positivos, creativos y seguros de las TIC».

Si queremos entender el mundo en el que están creciendo los y las jóvenes entre 14 y 16 años tenemos que saber qué es una story, entre otras cosas, porque si no nos estamos perdiendo una parte fundamental de su socialización. A través de estos productos y de las aplicaciones y tecnologías que los soportan, los y las adolescentes también están configurando su personalidad. Y, más importante aún: necesitan sentirse tan aceptados al mostrarse en ellos como cuando se exponen en su vida offline. Como indica la profesora Laura Picazo, creadora del proyecto de alfabetización y creatividad digitales We Users: “y da igual si saben hacerlo o no, si son nativos digitales o no, lo que importa es que no tienen miedo de exponerse”.

Ante este contexto, tanto la doctora Picazo, como los consultores María Zabala y Pablo Herreros tienen claro que es necesario redirigir el debate sobre adolescencia, TIC y redes hacia el optimismo, ya sea en la familia, en la escuela o en los medios generadores de opinión pública. También están de acuerdo en que el poder de estas innovaciones comunicativas es inmenso y, por tanto, los retos en relación con ese poder son de primer orden. Y que hay que darles una importancia en la educación de una magnitud y profundidad mayores a la que se está dando.

Los tres principales retos para educadores, educadoras, padres, madres y otras instancias mediadoras incluyen: que los adolescentes entiendan su papel en los escenarios virtuales, como usuarios activos y como público consumidor; que tomen conciencia de los riesgos que implica cualquier movimiento en estos espacios, también de las oportunidades que tienen; y que el mundo adulto empiece a comprender su responsabilidad en todo esto habiendo interiorizado previamente su propia actividad online. Pero, ¿y cómo?

Parecen claros los objetivos, pero hay que poner los medios y las propuestas concretas sobre la mesa, sea la del salón de casa, la de los despachos de dirección de los institutos, la de las agencias de comunicación digital o la de la Ministra de Educación y Formación Profesional.

Como indica María Zabala, periodista especializada en ciudadanía digital y autora del blog iWomanish: “asumiendo nuestro rol y aumentando nuestra cultura digital propia”. Aprender y aprender.  Además, la humildad, es fundamental en esta empresa. Hay que olvidar el discurso de/desde la autoridad: “Tanto látigo no nos ayuda, tenemos que reconocer que todos estamos aprendiendo en TIC y apostar por los pensamientos positivos y los buenos hábitos compartidos”, añade Zabala.

“En las TIC todo tiene que ver con los hábitos. No les obliguemos a apagar el móvil en la mesa si somos los primeros que miramos el WhatsApp con el café del desayuno”, agudiza Pablo Herreros, socio director de Goodwill Comunicación. Y también hay que darles ejemplo con todo lo bueno que se puede conseguir a través de las redes, como consiguió el propio Herreros en 2011 cuando inició la campaña para evitar que los criminales y sus familias ganaran dinero en programas de televisión.

Todo apunta a que es necesario hablar con ellos y ellas antes de la adolescencia, empezar el diálogo en la infancia. La normalización de las tecnologías de la información y la comunicación desde la cuna hace “imprescindible dotar a progenitores, docentes, comunidad y responsables educativos de los recursos necesarios para acompañar a las nuevas generaciones”, remata María Zabala. “Ellos y ellas no son el futuro, sino el presente”, aclara.

En la escuela, según Laura Picazo, que imparte clases de la “Mención TIC” para profesores de infantil y primaria: “el alumnado es el que va a aportar las mejores soluciones para un uso seguro de las tecnologías (…) Tienen mucho más criterio del que pensamos”. Y en esta línea exige Carla, adolescente presente en el auditorio de Campus Google: «La educación no ha cambiado. No ayuda a participar a los alumnos. Cuando sales de clase no sabes para qué te sirve lo que te han dicho. Queremos aprender cosas útiles, no lo que podemos googlear«. Tirón de orejas para profes, colleja a los planteamientos educativos actuales.

Tras la mesa de diálogo, tuvo lugar la presentación de la investigación “Las Tic y su influencia en la socialización de adolescentes”, impulsada por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad en el marco del #ProyectoConectados. Las conclusiones de la misma añaden leña a este fuego: enseñar a la juventud a manejar y manejarse con las TIC es una prioridad insoslayable. El presidente de la institución, Ignacio Bayón, también testigo del evento, hizo un apunte importante a la reflexión, que a la vez la refuerza:“Promover el buen uso de las tecnologías es prioritario, pero en Fad no nos preocupa la tecnología, sino las personas, y que tengamos una juventud más sana, más crítica, más responsable, más creativa”.  

También defendió esta postura de poner el foco en las personas la Ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celáa, quien acudió al evento para entregar los premios del concurso Conectados. Además, incidió en el riesgo de la brecha digital, que puede convertirse en “la nueva línea divisoria que deje fuera a miles de niños y niñas”. Que no se nos olvide que el diálogo sobre TIC debe llegar a todas y todos, no nos podemos contentar con que sea el privilegio de muchos. Trabajemos por la educación digital en casa, en el cole o instituto, en la calle, en los medios y, definitivamente, universal.