*Patricia Tudela

Cada 10 de abril se celebra el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología para destacar la importancia que el desarrollo de la ciencia, el conocimiento científico y la labor investigadora tienen en nuestra sociedad. Esta efeméride también trata de señalar el reto que tiene la ciencia de ser capaz de comunicar sus avances de manera clara, cercana y creativa. También puede servir para visibilizar el trabajo de quienes observan, miden, analizan y experimentan con la realidad. 

¿En qué medida crees que la ciencia y la tecnología son importantes en tu vida? Si nos detenemos a pensar en las actividades que realizamos en un día cualquiera vemos que gran parte de nuestras acciones están mediadas por algún tipo de tecnología, a la que accedemos a través de dispositivos, aparatos electrónicos, medios de transporte y una serie de procesos automatizados que facilitan nuestra vida diaria.

Se puede decir que nuestra inmersión con las tecnologías que facilitan nuestra vida cotidiana es evidente. Simples gestos como encender el móvil, revisar mensajes, consultar el estado del tiempo, escuchar música, realizar una compra desde un pequeño dispositivo que la mayoría llevamos en el bolsillo, representan acciones rutinarias, pero que eran apenas imaginables hace unos años atrás. La ciencia, la tecnología y la innovación han contribuido al desarrollo de la humanidad y continúan cambiando nuestras vidas.

¿Y nuestro interés por la ciencia y la tecnología también es evidente? Según el último informe EPSCYT 2018 de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, prevalece la idea de que la ciencia y la tecnología reportan más beneficios que perjuicios a la sociedad. Sin embargo, según este mismo estudio, una mayoría considera que no entiende la ciencia al ser tan específica (51%), a pesar de considerar importante saber sobre ella en su vida cotidiana (57%).

Pensar en lo que mueve a la población más joven tal vez pueda dar pistas de cómo dirigir los mensajes a ellas y ellos como agentes de cambio para hacer la ciencia más accesible. Por ejemplo, el movimiento #Fridaysforfuture, liderado por la activista sueca de 16 años Greta Thunberg, que denuncia la inacción de los gobiernos ante las abrumadoras evidencias científicas que concluyen que «el calentamiento del sistema climático es inequívoco» y que es necesario tomar medidas urgentes, ha llegado a movilizar adolescentes y jóvenes de más de 1.000 ciudades de 89 países en todo el mundo. Estas y estos jóvenes reclaman a sus gobiernos que tomen acciones urgentes, a la vez que consiguen movilizar a medios de comunicación, universidades y a la población en general a que se interesen por las evidencias que la comunidad científica viene aportando (fundamentalmente a través del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, IPCC por sus siglas en inglés,desde su primer informe en 1990).

Las y los jóvenes son y quieren ser parte activa de los cambios en la sociedad y, en el primer eslabón en la generación de conocimiento científico, ellas y ellos apuestan claramente por la educación universitaria. Según datos del ProyectoScopio, España tiene tasas de participación en educación universitaria a los 22 años (32,8%) y en educación terciaria de 25-29 años (44,3%) superiores a los de la media de la UE. Otra historia es que esta dedicación y talento no se corresponda con salidas profesionales acordes y, en el camino, se pierdan oportunidades de crecimiento y de proyección de futuro a nivel personal, pero también oportunidades de crecimiento y desarrollo a nivel de la sociedad.

Siguiendo con el informe citado, la profesión investigadora se percibe como una actividad «atractiva para las y los jóvenes», pero también tiene fama de estar «mal remunerada» y de tener «escaso reconocimiento social». En efecto, la profesión investigadora, que según datos del INE ocupa a 133.195 investigadores I+D, de los cuales el 38,8% son mujeres, demanda un mayor apoyo e inversión pública y pasa por momentos complicados al no haber logrado recuperar los niveles de inversión previos a la crisis económica.

Para seguir dibujando y celebrando grandes momentazos de la ciencia española y ver cómo la ciencia es noticia, es necesario que quienes quieran dedicarse a ella no encuentren obstáculos de salida. Las y los jóvenes están poniendo de su parte ¿están a la altura los gobiernos y políticas públicas?

*Patricia Tudela es técnica de investigación en el CRS de Fad. Es economista, profesional de la acción humanitaria en infancia, adolescencia y juventud y experta en metodologías de investigación en ciencias sociales. Le encantan las mediciones y los cálculos, sobre todo si cuentan una buena historia.