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*Mar Herranz

Empiezo a escribir este post en plena resaca de emociones por lo vivido ayer en Valencia. Tuve la suerte de poder asistir al festival de presentación de los seis cortometrajes, elaborados por escolares de la Comunidad Valenciana, bajo el lema “Un spot para decir stop”, en el marco del proyecto “Construir la paz desde la escuela”, que  FAD ha ejecutado durante el curso escolar 2018-19, con la financiación de la Generalitat Valenciana.

Entre muchas de las actividades que hemos trabajado con el profesorado, una de las opciones prácticas que ofrecíamos era la elaboración de un guion propio para rodar y grabar un cortometraje. Seis centros escolares participaron enviándonos sus propuestas. Y en ese momento empecé a “flipar”. Los vídeos que grabaron los chicos y las chicas con sus móviles ya superaron mis primeras expectativas.  Los temas que trataban eran muy intensos, no se iban por las ramas, eran claros y directos. Llamaban a las cosas por su nombre, se notaba que querían hablar alto y claro. Por eso, tuvimos difícil elegir las seis temáticas para trabajarlos de forma un poco más profesional, pero hicimos un esfuerzo y nos centramos en seis propuestas que fueron mejoradas y elaboradas con ayuda de profesionales del teatro social y de la producción audiovisual.

Los resultados se presentaron ayer en el magnífico teatro del Colegio Salesianos San Juan Bosco de Valencia. Allí acudieron los y las protagonistas de los seis centros educativos participantes, que pudieron verse en pantalla gigante, escenificando de manera casi profesional sus relatos. Yo estaba a su lado viendo cómo se sorprendían y cómo hacían risas entre sus compañeros y compañeras de asiento, me esperaba un acto alegre y divertido. Pero hubo más.

Cuando les cedimos el micrófono para que nos contaran cómo habían surgido las ideas y cómo habían vivido los procesos de grabación, vimos cómo las chicas de «La oficina» del IES Rodrigo Botet de Manises hacían una reivindicación por el derecho a la diversidad sexual, porque nos contaron que en su entorno habían vivido un caso de segregación por orientación sexual y ellas quisieron extrapolarlo al mundo laboral, pero era algo muy suyo y muy cercano, hicieron un corto tan realista porque sabían de lo que hablaban y tenían muy claro que querían luchar contra ello.

Los chicos y chicas de «Els Jocs Morats» del Colegio San Juan Bosco de Valencia son muy conscientes de lo difícil que lo tenemos las mujeres en este mundo, de la sobrecarga y los sobreesfuerzos a los que nos vemos obligadas.

Esta situación no solo no nos recompensa sino que nos penaliza, cobrando salarios inferiores a los de los hombres y sufriendo techos de cristal, con nos cuentan en «Wonder Woman», del IES Miquel Peris i Segarra de El Grao de Castellón. Estas protagonistas lo tienen muy claro: las mujeres no queremos ser superheroínas, no tenemos por qué demostrar continuamente nuestra valía, el mundo está mal repartido y tenemos que redistribuirlo de manera justa y equitativa entre hombres y mujeres. Ellas y ellos lo tienen claro.

Nos dejó boquiabiertas la interpretación de «L’Art de Jutjar» del IES BotànicCabanilles de La Valld’Uixó, donde en poco más de un minuto se nos ofrece una lección de realidad y contrarrealidad. Las protagonistas nos contaron la dificultad técnica de grabar todo en un solo plano, pero creo que superaron el reto. Sus primeros planos y sus palabras nos llegan directamente al corazón.

El cuento de «La mar de plástico» del IES La Encantá de Rojales, creado por unas profesionales del maquillaje y la peluquería, nos deja un sabor agridulce cuando se junta la belleza de las imágenes, de los decorados y de la luz del Mediterráneo, con la suciedad de los plásticos y otros residuos en las playas. Lo más triste es que nos contaron que no tuvieron que forzar la escenografía, que se lo encuentran día a día en su población, en Rojales, en la desembocadura del Segura. No es ciencia ficción, es pura realidad.

Pero nos subió el ánimo el «Reggaeton» que hicieron los chicos y chicas del IES Montserrat Roig de Elche, Alicante. No sé si escuché bien, pero me pareció entender  que ya lo llamaban el “Elchetón”, hoy he leído en Youtube que el alcalde de Elche les daba la enhorabuena y  que quería conocer a estos y estas artistas personalmente. Y es que no es para menos porque este grupo se atrevió a dar la vuelta a las letras machistas de las canciones para crear una letra en la que los objetos sexuales son los chicos. Esto, además de mucho sentido del humor, tiene un mensaje muy profundo: ¿Por qué nos sorprende, nos reímos y nos parece irreal cuando se cambian los papeles? ¿Por qué no reaccionamos igual cuando las letras se refieren a las chicas? Los y las protagonistas de este corto tienen muy claras estas respuestas y quieren que les oigamos: no quieren una sociedad machista y lo dicen cantando y con mucha gracia, ¡¡¡menudos artistas!!!

Para mí fue una inyección de optimismo vital ver cómo los chicos y las chicas jaleaban a sus profes, cómo estos y estas profesionales de la educación se llenaban de orgullo y emoción ante su alumnado. Palpar esa complicidad mutua y ver que en la comunidad escolar se habla de algo más que de matemáticas, me hizo ilusionarme aún más con mi trabajo. Escuchar a estos y estas profes confiar en sus chicos y chicas, me reconcilió con el mundo. Creo que este encuentro bilingüe, en el que cada uno y cada una expresó lo que quiso, como quiso, en la lengua que eligió, porque en la Comunidad Valenciana se habla en valenciano y en castellano, con un ambiente de respeto y alegría, me hizo volver con la certeza y la claridad de que un mundo mejor es posible.

*Mar Herranz es licenciada en Geografía e Historia, Experta en Documentación y Máster en Cooperación al Desarrollo. Cuenta con más de 30 años de trayectoria profesional en Fad y ha dedicado los últimos diez a la gestión de subvenciones para proyectos de Cooperación en América Latina y de Educación para la Ciudadanía Global en España, todo ello con el fin de construir de un mundo más justo, menos desigual y más sostenible. Segoviana de nacimiento y madrileña de adopción, Mar es una viajera incansable que siempre encuentra la manera de conocer paisajes, personas y formas de vida que le ofrezcan otras miradas y perspectivas.

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