Nos van los Días Mundiales. Y el de hoy no iba a ser menos. El Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor se celebra el 23 de abril en todo el planeta desde 1995, y en España desde 1926. Ya sabes por qué se celebra: coincide que este día nacieron o murieron personajes relevantes para la Historia de la Literatura. ¿Y por qué no convertirte tú también en uno de ellos?

Dicen que para escribir bien hay que leer mucho (condición necesaria, pero no suficiente). Sin embargo, según datos del ProyectoScopio, solo el 35% de los y las jóvenes declaran leer con frecuencia (semanal o diariamente). No leer, o leer poco, también está relacionado con la falta de comprensión lectora, capacidad básica, no solo para los estudios, el trabajo o la vida diaria, sino también para ejercer la ciudadanía. Algunos estudios recientes tratan la falta de lectura en jóvenes como una “patología social”, en términos de Durkheim.

Pero, ¿por qué no leen? ¿Falta de motivación externa? ¿Falta de tiempo? ¿Falta de ganas? Como indican Lluch y Sánchez García (2017:2): “Aunque tengamos una capacidad natural para el lenguaje, la construcción del hábito lector requiere un largo aprendizaje y, sobre todo, exige un esfuerzo continuado”. Por eso, también señalan estas autoras, “es imprescindible desarrollar líneas de inves­tigación para saber qué se hace, cómo se hace o qué falta por hacer”.

Siguiendo a Lluch y Sánchez (2017), la promoción de la lectura es un tema que preocupa especialmente en España, como consecuencia de los bajos resultados obtenidos respecto a “comprensión lectora” en los últimos informes PISA (2012 y 2015). La escuela y los espacios públicos (como las bibliotecas) juegan un papel relevante en este proceso de promoción, también las universidades, los centros de salud y, por supuesto, el hogar familiar, sobre todo en la etapa prelectora. Enseñar a leer, y a hacerlo con disfrute, es una tarea de todas las instancias mediadoras con niños, niñas y jóvenes.

Capítulo aparte merece la lectura en digital, por las posibilidades que contiene para despertar y/o perpetuar el hábito lector. Clubes de lectura virtuales o en la nube, la rapidez de las descargas para e-books, las apps para lectores y lectoras, la estructura de hiperenlaces o la literatura sobre Internet aprovechan lo mejor de la red para multiplicar los beneficios de leer. Porque una cosa está clara: leer es bueno tanto para la persona que lee como para su entorno.

Lectura de libros en el tiempo libre (15-29 años)

Y como nos gusta hacer una lectura de género de los datos, apuntamos que suelen ser mayores lectoras las chicas, que los chicos (lo mismo pasa en la edad adulta). Entre las razones que se esbozan para entender la diferencia se encuentran los estereotipos culturales (leer es “femenino”). Pues eso que se llevan (nos llevamos). Como recoge en el poema “Fortuna” la Premio Cervantes 2019 Ida Vitale, leer es una de las conquistas de la mujer para ser más libre y más humana: Por años, disfrutar del error / y de su enmienda,/ haber podido hablar, caminar libre,/ no existir mutilada,/ no entrar o sí en iglesias,/ leer, oír la música querida,/ ser en la noche un ser como en el día.

Como rezan los lemas para el 2019 de este Día Mundial: leamos, soñemos, hombres y mujeres jóvenes o adultos, de día o de noche; pero leamos, regalemos libros, regalemos sueños, para ser libres como pájaros, como libros, sí, libres como libros.