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Si es difícil resumir en una rueda de prensa los resultados de una encuesta con más de 100 preguntas, también lo es resumir en una entrada de este blog los matices anotados por las cuatro periodistas que nos acompañaron en la mesa de diálogo posterior. A ellas (sí, solo a ellas), les preguntamos por su visión de los datos, teniendo en cuenta su puesto de responsabilidad actual y sus vivencias de la (in)equidad de género.

Teniendo en cuenta que, según el Barómetro Juventud y Género 2019 del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, realizado gracias a la financiación de Banco Santander, Telefónica y con la colaboración del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, el 62,1% de las chicas jóvenes se consideran feministas frente a un 37,3% de chicos jóvenes, parece necesario “explicar a unos y a otras lo que es el feminismo (…) porque el feminismo es de todas, pero también es de todos”, subraya Patricia Crespo, responsable de Efeminista.com.

Esto tiene mucho que ver con la vivencia de distintas situaciones de discriminación por razón de género entre ellos y ellas. Ellas lo viven mucho más, se desarrollan y crecen entre micromachismos cotidianos. Así que, indica Ana Requena, redactora jefa de Género de eldiario.es, es fundamental “que los hombres escuchen a las mujeres”, para que entiendan por qué se quejan, qué les molesta, qué les impide avanzar al mismo ritmo que ellos. Esto también es explicar el feminismo.

“Hombres y mujeres son distintos, claro que son distintos”, opina Lucía Méndez Prada, jefa de Opinión de El Mundo. “Pero que seamos distintos no quiere decir que seamos tratados de forma desigual”. En estas afirmaciones cabe reflexionar, porque también forma parte de la lucha por la equidad de géneros, sobre un importante 32,6% de chicos y un 22,5% de chicas que opina que la mayoría de las mujeres prefieren crear un hogar y tener hijos en vez de mantener un trabajo profesional externo al hogar.

Y hablar de «jóvenes y género hoy» también incluye discutir sobre las medidas para garantizar la igualdad. Hay un apoyo mayoritario a las acciones que tienen que ver con sancionar a empresas que paguen menos a las mujeres y, al mismo tiempo, se apoya la necesidad de promover que los puestos laborales los ocupen personas en base a sus méritos, sin que existan cuotas de discriminación positiva. “Para que el sistema de mérito pueda darse tiene que haber igualdad de oportunidades, aunque sea a través de cuotas”, indica Carolina Pecharromán, redactora de información sobre Igualdad en TVE.

También se habló, directa o indirectamente, de la situación de las mujeres en el periodismo, dada la trayectoria profesional de las presentes y al hilo del siguiente dato: “Los datos muestran que uno de cada dos jóvenes considera que la situación de las mujeres es peor o mucho peor que la de los hombres cuando se trata de los salarios, y cuatro de cada diez jóvenes considera que la situación de las mujeres es mucho peor en el acceso a puestos de responsabilidad en el trabajo.”

Méndez Prada, a pesar de celebrar que “en el transcurso de una generación, lo que yo he pasado es una auténtica revolución», reconoce las dificultades para conciliar. “La maternidad te penaliza”, indicó. Crespo añadió, desde su propia experiencia, que “existe una zanja invisible en la que tú misma te metes al ser madre, pidiendo un nuevo horario para poder ver a tu hijo”. Y es entonces cuando la empresa ya no te tiene en cuenta de la misma manera, a pesar de que existan planes de igualdad y de que cobre lo mismo un redactor que una redactora.

“Que las mujeres puedan conseguir lo mismo que los hombres es importante”, continuó Requena, pero hay que ir más allá. El feminismo puede conseguir que se conciba el periodismo de otra manera, los puestos de responsabilidad, el poder dentro de él, de distinta forma. “Las medias jornadas están pensadas para las mujeres, por ejemplo” puntualizó Pecharromán, “sigue existiendo una división sexual del trabajo. Es importante cambiar las leyes, pero lo difícil es cambiar las mentalidades”, concluyó.

Sobre la mesa se pusieron algunas propuestas concretas para ir tomando conciencia de la desigualdad y también para combatirla: currículum sin nombres ni foto; trasladar el debate de las élites a la sociedad en general; insistir en que “ser cuota” no significa no tener méritos para ocupar un puesto; revisitar preguntas clave (¿qué nos estamos dejando por el camino si vivimos de espaldas a los cuidados?, ¿cuál es la función social de la maternidad?), para que el diagnóstico sea a la vez preocupado y a la vez esperanzador y para que no esté ensuciado políticamente, todo sea dicho.

Y es que “feminismo”, “machismo», «equidad de géneros», «meritocracia”, “cuotas”, “conciliación”, «división sexual del trabajo» son conceptos fuertemente politizados y que hay que manejar con prudencia en este 2019. Pero, pienso yo, y piensan Anna Sanmartín (quien coordinó la mesa), Lucía, Patricia, Ana y Carolina que hay que manejar, asir, agarrar fuerte, si queremos hablar de la realidad compleja que viven las y los jóvenes en España.

De izquierda a derecha: Anna Sanmartín, Lucía Méndez Prada, Patricia Crespo, Ana Requena y Carolina Pecharromán en la presentación del Barómetro Juventud y Género 2019
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