¿Qué es lo que nos pasa por la cabeza cuando oímos o pronunciamos la palabra «familia»? Estoy convencida de que si hiciéramos esta pregunta a miles de personas encontraríamos definiciones parecidas, pero todas con algún matiz personal y afectivo. Cada uno/cada una tenemos un huequito en nuestro interior donde guardamos un espacio para “mi familia”, la cual, a lo largo de la vida, no tiene por qué ser siempre la misma ni ser única. Normalmente, con el paso del tiempo, vamos aumentando el número de miembros a los que considerar «familiares», pero eso no significa que sea siempre mediante lazos de sangre o alianzas: en el camino se nos va cruzando gente que se queda y a la que podemos considerar más familia que algunos parientes, más afín a lo que somos y distinta a lo que el diccionario recoge como tal.

Si nos separamos un poco del primer pensamiento emocional y acudimos a lo que dice la ONU para celebrar esta efeméride, marcada en el calendario el 15 de mayo, vemos que se trata de la unidad básica de la vida social. Este organismo transnacional también indica que existen diversos conceptos de esta institución en los diferentes sistemas sociales, culturales y políticos, teniendo en cuenta la diversidad y profundidad del mundo en que vivimos.

La familia es, además, el grupo primario del ser humano. Esto es así porque actúa como el núcleo de personas con las cuales el ser humano que nace entra en contacto, por ello es fundamental reconocer su papel para el bienestar de los individuos. Por mucho que se transforme el concepto, la función de las familias no varía: son elemento básico de socialización desde la primera infancia.

La familia es también necesaria en la educación de niños y niñas, pero es deseable que no sea el único agente educativo. Como dice el proverbio africano: “Para educar a un niño hace falta la tribu entera», lo que parece bastante aplicable al resto de continentes. Pensando en esta universalidad, se celebra desde 1993 el Día Internacional de la familia, que este 2019 se concreta en la necesidad de implementación de políticas familiares como elemento esencial para el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible nº 13 Acción por el Clima. Esto se entiende por la necesidad de educar, desde el hogar familiar, por el respeto al medio ambiente.

Ya solo nos queda desearos un feliz y sostenible día, os encontréis donde os encontréis, da igual si es una gran ciudad o en el rincón más recóndito del planeta. Disfrutad de los vuestros. Y cuidadles tanto como al Planeta.