Autor: Cristina López Navas
16 abril, 2020

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Parece que han pasado años desde la celebración de la COP25 en Madrid y solo han pasado cinco meses. Muchas y muchos nos preguntamos qué relación guardan las dos grandes emergencias globales que ahora mismo nos afectan y qué consecuencias tendrá su relación sobre la conciencia medioambiental. Antes del confinamiento, eran las y los jóvenes quienes lideraban la lucha ecologista, ¿se reforzarán sus posturas o se debilitarán ante la reaparición de nuevos problemas sociales? Hablamos con Hamid Yammine y con Alejandro Gonzalo, jóvenes expertos en disciplinas vinculadas con el cambio climático, para responder a nuestras preguntas.

Según el Barómetro Juvenil 2019 del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad (realizado a más de 1200 jóvenes de entre 15 y 29 años), para 7 de cada 10 de entre ellas y ellos la defensa del medio ambiente era la primera causa social por la que merecía la pena asumir riesgos. Aterrizando más concretamente con los números, el 74,3% de las chicas y el 70,7% de los chicos atribuían a la lucha por la causa climática una alta consideración (en escala de 0 a 10, le concedían de 7 a 10 puntos). Tendremos que esperar aún un año para conocer el nuevo corte de este Barómetro, así que hemos preguntado a los expertos qué creen que pasará con la autoconciencia de la juventud como agente fundamental en esta lucha y también qué pueden hacer las y los jóvenes (y la sociedad en general), y las autoridades, para reducir el impacto medioambiental de nuestro día a día, ahora y cuando nos desconfinen.

El investigador social Alejandro Gonzalo en el diálogo con jóvenes que organizó la Fad en la zona verde de la COP25

Según Hamid Yammine, experto en seguridad alimentaria de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), “la crisis global generada como consecuencia del COVID-19 va a tener un impacto en todos los colectivos de la sociedad, eso seguro, y muchas de las soluciones para afrontar los próximos tiempos surgirán de colectivos ecologistas, pues la necesidad de movernos hacia un sistema que sea más sostenible es inminente”. Por su parte, Alejandro Gonzalo, doctorando que investiga y estudia sobre las movilizaciones del colectivo Fridays For Future (FFF) en la Universidad Pablo de Olavide añade que “desde el movimiento ecologista se está generando un discurso con mucha potencia que relaciona el  COVID-19 con la destrucción de los ecosistemas. La deforestación, el comercio de animales o la producción globalizada… son algunos de los muchos factores que facilitan la aparición de nuevos virus, su trasmisión al ser humano y su rápida difusión (…) En el conflicto por establecer cómo tendrán que ser las políticas de respuesta a la crisis el discurso del ecologismo social tendrá un papel protagonista.”. Por esto auguramos que FFF, nacido en 2018 (hace solo un par de años, aunque ahora parezcan décadas), y sus protagonistas, como Greta Thunberg, van a seguir teniendo una relevancia social imprescindible.

No podemos perder de vista que movimientos ecologistas como FFF nacieron con vocación global (como globales son las crisis que estamos viviendo) y en ello las redes sociales han tenido y tienen, más que nunca, una vital importancia. Aunque antes sus militantes se concentraban frente a parlamentos y ahora lo hacen virtualmente, siguen en marcha y formando parte de un tejido asociativo y de un conjunto de acción de organizaciones ecologistas que marcan el paso de la agenda colectiva. Alejandro Gonzalo señala también otros colectivos como Greenpeace y Ecologistas en Acción como actores clave en el movimiento, que cobra fuerza imperiosa precisamente a partir de la anterior gran crisis global, la de 2008, poniendo lo social en el centro y aprovechando el auge de los valores postmaterialistas en Occidente. Gonzalo es contundente al señalar que la crisis que estamos viviendo “pone de relieve las deficiencias de este sistema económico, incapaz de poner las condiciones de  vida y la relación con el medioambiente en el centro. Por su parte, Yammine pronostica que “la actual crisis nos dejará muchas cosas para el futuro, pero yo en verdad espero que también nos devuelva a un punto donde valoremos más lo esencial, las cosas que realmente importan”.

Joven en concentración del movimiento ecologista Fridays for Future. Fuente: Freeimages.

Y mirando a ese futuro posible, es preciso preguntarnos sobre las acciones que tanto a nivel individual, como social o político se pueden y deben llevar a cabo para revertir emergencias o para hacerles frente. “Creo que ahora, más que nunca, será necesario promover prácticas más sostenibles con el medio ambiente. Pienso que todo el problema que estamos viviendo relacionado a la pandemia del COVID-19 nos ha permitido ver cosas que antes quizás no eran tan obvias para todos, y que ahora, cuando esto vaya pasando, quizás empiecen a tener más importancia en nuestro día a día. Sin ir muy lejos, los días que he tenido que salir de casa para hacer la compra he notado la diferencia en el aire de Madrid, mucho más limpio y respirable, y lo he agradecido, como mucha gente seguro, en Madrid y en otras ciudades”, testimonia Hamid Yammine. “Además, – añade Gonzalo- una de las ideas-fuerza que pueden aparecer en la sociedad y que están ligadas al discurso ecologista es la necesidad del abordaje colectivo a los problemas colectivos. La crisis del coronavirus solo se solucionará con la responsabilidad individual pero también con la priorización de la estructura necesaria para mantener la vida; agricultores, transportistas, médicos, dependientes, ayudas públicas para los colectivos vulnerables… El mercado y la falta de legislación como solución a las crisis –como se ha intentado en otros casos- se han demostrado ineficientes. Es posible que en los próximos meses cobren fuerza la reclamación de políticas que intervengan y pongan las fuerzas de la sociedad a solucionar aquellos problemas que pueden afectarnos a todos.”.

Concretamente, el experto de la UPM Hamid Yammine advierte sobre el impacto medioambiental que tiene el desperdicio alimenticio. “El 40% de la comida a nivel mundial se tira a la basura. Se deberían tomar medidas para dar esta comida a quien la necesita, teniendo en cuenta que un 10% de la población mundial no come lo suficiente a diario (la última cifra de FAO es 820 millones de personas)”, explica. El joven investigador no quiere que nos olvidemos de la importancia de crear una agricultura más ecológica. “A nivel europeo, existen ayudas para fomentar el apoyo al cultivo orgánico. Algo muy importante para evitar el uso de ciertos fertilizantes”, indica. Otro elemento fundamental para Yammine es la formación a los agricultores en nuevas herramientas y maquinarias más respetuosas con el medio ambiente. Desde la UPO, Alejandro Gonzalo considera que una acción que debe tomarse a nivel institucional para colaborar con el cuidado del medio ambiente es la modificación del mercado de carbono. El mercado de carbono consiste en la venta o adquisición de bonos de carbono que permiten a quien los tenga emitir una determinada cantidad de CO2. De esta manera, si una empresa o institución no ha gastado todos sus bonos, puede venderlos o intercambiarlos con otras entidades. Esto permite a determinados países saltarse las restricciones de emisiones de CO2 mediante la compra de estos bonos, haciendo este sistema inútil. No cambiar el sistema de control de emisiones ha sido uno de los principales fracasos de la COP25.

Tanto Gonzalo como Yammine llegan a la misma conclusión: a grandes rasgos, la lucha la lideran las y los particulares y la sociedad civil, no las autoridades. Las y los particulares asumimos, por ejemplo, la reducción del consumo de envases plásticos o la adquisición de productos de origen local, pero si los gobiernos no adquieren un compromiso legislativo, la acción individual se muestra insuficiente. Es más, que no lo hagan es decepcionante.  A jóvenes y mayores, con poder político o con poder sobre nuestro actos, “nos toca ser más humildes y responsables con nuestro entorno y nuestro hogar, el planeta tierra”, finaliza Yammine. Que la vulnerabilidad de nuestra especie humana, que se está demostrando en estos tiempos duros, nos haga tomar mayor conciencia y pasar, de una vez, a la acción. Parece urgente, urgentísimo.

*Desde Planeta Joven agradecemos a la periodista Esther Fernández Castrillo su trabajo inicial en estas entrevistas a Hamid y Alejandro. Esther trabajó en Fad desde julio hasta diciembre de 2019 y ahora ejerce como comunicadora en la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia.

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