Autor: Arancha Sanz
21 diciembre, 2021

La cantante Billie Eilish bautiza una de sus canciones sobre desamor como «My strange addiction». No puedo evitar que este título me venga a la cabeza cada vez que releo una noticia recientemente publicada en el diario El País en la que la artista confiesa que a los 11 años fue adicta a la pornografía y realiza declaraciones tan abrumadoras como “La pornografía destruyó mi cerebro” o “Creía que me ayudaria a sentirme como los chicos de mi edad”.

Desde Fad no nos parece para nada que el problema de Billie Eilish sea una “extraña adicción”, dada la facilidad de chicos y chicas para acceder a este tipo de contenidos a través de plataformas como PornoHub. Las palabras de esta joven de diecinueve años, mundialmente conocida, pero una joven de diecinueve años, al fin y al cabo, nos ponen sobre aviso al respecto de la importancia de la educación afectivo-sexual de los y las jóvenes.

En este sentido, hace unos meses lanzábamos la campaña de sensibilización “Por no educar… Porno”, dirigida a madres, padres y otras personas adultas con niños y adolescentes a su cargo, que puedes conocer en este spot:

Y es que, “por no creer que pasa, está pasando”, de ahí que visibilizar testimonios como el de Billie Eilish pueda ser de gran ayuda a la hora de afrontar que, aunque no nos guste o no queramos reconocerlo, muchos chicos y chicas consumen pornografía desde muy pronta edad.

Así, en España, casi siete de cada diez adolescentes españoles de 13 a 17 años consume pornografía de forma frecuente. Lo hacen fundamentalmente en la intimidad, desde el móvil, y consumen contenidos gratuitos en los que el 88% de las escenas son escenas agresivas o violentas, el 94% de esa violencia está dirigida hacia la mujer y el 95% de ellas da a entender que a ellas les gusta ser tratadas así.

Como mujer, creo que la pornografía es una vergüenza. Seré honesta: solía ver mucho porno y creo que destruyó mi cerebro”, afirma la cantante en una entrevista con Howard Stern, de la que se hace eco la mencionada noticia de El País.No me negué a hacer cosas que no eran buenas las primeras veces que tuve sexo. Y fue porque pensé que eso era lo que se suponía que me debía gustar, continúa la cantante, quien también apunta que es “realmente difícil conocer gente cuando los demás te temen o creen que estás fuera de su liga” cuando hace alusión a las consecuencias nocivas que el consumo de pornografía tuvo en su vida afectivo-sexual y primeras relaciones de pareja.

Image: Vogue Taiwan This file is licensed under the Creative Commons Attribution 3.0 Unported license (https://creativecommons.org/licenses/by/3.0/deed.en)

Las palabras de Eilish, que ya cuenta con siete Premios Grammy y es la persona más joven de la historia que ha cosechado cuatro de estos galardones en una misma edición, son muy duras pero deben ser escuchadas. Y no solo por los oídos de padres, madres, mediadores juveniles, docentes u otras personas adultas. A nivel preventivo es muy valioso que chicos y chicas también reciban este mensaje de boca de una de sus “personas influyentes”, en este caso, alguien que es joven, como ellos y ellas, y con la que, a pesar de su fama, pueden sentirse identificados e identificadas. ¡Gracias, Billie, por compartir estas duras vivencias, seguro que no ha sido nada fácil!

Antes de cerrar este post, te recordamos que, al hilo de la campaña “Por no educar… Porno”, Fad pone a tu disposición una serie de recursos prácticos y gratuitos para fomentar la educación afectivo-sexual en familia a los que puedes acceder haciendo clic en este ENLACE.

Además, si tienes cualquier consulta o preocupación al respecto de este tema o de cualquier otra situación relacionada con la  parentalidad y crianza positiva, #FadTeEscucha a través del Servicio de Información y Orientación de Fad (SIOF).