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Metadona

Nombre Metadona
Conocida como Muñeca, chiste, jungo (nombres coloquiales), metasedin (nombre comercial)
Familia Depresor / Opioide
Fórmula 6-dimetilamino-4,4-difenil-3 heptanona
Origen Opioide agonista sintético.
Presentación Disponible en varias formas: comprimidos, supositorios, autoinyectables
Administración Oral
Inyectada
Rectal
Historia La metadona se creó a finales de la II guerra Mundial en un laboratorio alemán debido a la escasez de la morfina.
En un primer momento se la denominó amidona, más tarde metadona y se comercializó inicialmente como Dolophine. No se utilizó hasta después de la II guerra Mundial como analgésico.

En 1947 aparecieron en la revista científica JAMA los primeros resultados del uso de la metadona como tratamiento para el síndrome de abstinencia de la morfina.
En 1950 aparece la forma oral de la sustancia aunque las propiedades farmacocinéticas no fueron conocidas hasta 1964.
Fue en la década de los 60 cuando se utilizó por primera vez la metadona como terapia de mantenimiento para heroinómanos en un hospital penitenciario de Kentucky (EEUU).

En la actualidad es la sustancia usada de forma mayoritaria en los programas de sustitución para el tratamiento de los consumidores de heroína.

Uso terapéutico Ampliamente utilizada en programas de mantenimiento (PMM) para adictos a heroína.

Presenta importantes ventajas frente a ésta en su utilización:

  • Permite ejercer sobre la sustancia un gran control sanitario que difícilmente se puede conseguir con heroína.·
  • Se puede administrar por vía oral evitándose las consecuencias negativas de la vía endovenosa (contagio de enfermedades infecciosas).
  • Su vida media activa es de 24 horas, la de la heroína de 4 horas, por lo que los drogodependientes tienen espacios más prolongados en los que no necesitan la búsqueda de la droga.
  • La frecuencia de administración de la metadona es de una vez al día.

La metadona también está siendo utilizada mediante prescripción médica para el tratamiento del dolor severo.

Tendencias de Consumo El número de pacientes atendidos en Programas de Mantenimiento con Metadona (PMM) presenta una línea ascendente.

Desde 1991 que se atendió a 4.718 usuarios se ha pasado en el 2000 a 78.806, incorporándose 6.570 nuevos pacientes en el año 2000 con respecto a 1999.

Fuente: Memoria del año 2000. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Situación Legal En España, los programas con opiáceos sustitutivos se regulan, en general, por el Real Decreto 75/1990 del 19 de enero donde se establecen las normas básicas para la acreditación de los centros o servicios de dispensación, la regulación de los tratamientos, las bases para la prescripción, la elaboración, conservación o dispensación de la metadona, requisitos para la admisión a tratamiento, etc.

Al margen de este uso, serán penalizados todos aquellos individuos que elaboren, trafiquen, promuevan, favorezcan o faciliten su consumo o lo posean con tales fines.

Dependencia y Tolerancia El nivel de dependencia que desarrolla es menor al de la heroína.Alta capacidad de producir tolerancia.
Síndrome de Abstinencia El síndrome de abstinencia en la metadona tarda más en aparecer que en la heroína aunque es frecuente que sea más duradero.

El pico máximo se produce entre los 3 y 6 días primeros y desaparece entre las 2-6 semanas tras el abandono del consumo.
Los signos y síntomas más frecuentes que pueden presentar los afectados variarán en función de tres fases.

  • En la fase inicial, tras pocas horas del abandono del consumo, puede aparecer rinorrea, (intensa secreción nasal), lagrimeo, ansiedad, sudoración, bostezos.
  • En los días posteriores se puede presentar piloerección, temblores, dolores óseos y musculares, contracturas musculares, movimientos incontrolados, insomnio, irritabilidad, nerviosismo, fatiga, escalofríos, alteraciones en la alimentación, etc.
  • En la etapa final del síndrome es posible que aparezca fiebre, náuseas, vómitos, orgasmos y eyaculaciones espontáneas, hiperglucemia, (exceso de glucosa en la sangre), espasmos intestinales, calambres musculares, etc.
Efectos Aturdimiento, mareos, náuseas, somnolencia, sedación, vómitos, boca seca, sudoración, aumento de la temperatura corporal, eliminación de la tos, miosis (contracción de la pupila), palpitaciones, pesadez de brazos y piernas, enrojecimiento de la piel, prurito (picor, sensación de irritación cutánea), broncoespasmo (contracción del músculo bronquial que conlleva un estrechamiento de las vías aéreas), visión borrosa, hipotensión.
Riesgos Dificultad para la micción, insomnio, reacciones cutáneas, hemodilución, (la sangre se halla mas diluida) y edema persistente, estreñimiento, alteraciones del ciclo menstrual o amenorrea, (falta de la menstruación), dificultad para conseguir orgasmos, ansiedad, caída dentaria, alteraciones de los tractos intestinal, urinario y biliar, fallos circulatorios, coma profundo, fallo respiratorio, muerte.
Los bebés nacidos de madres consumidoras pueden presentar al nacer bajo peso y síndrome de abstinencia.
Consumo de menor riesgo La metadona se facilita en programas de tratamiento para heroinómanos por lo que su administración ha de estar sujeta a la prescripción médica correspondiente.

Cualquier otro uso fuera del marco sanitario podría comportar riesgos importantes para la salud, incluida la posibilidad de la muerte.

Detección en la orina Las analíticas habituales realizadas en orina detectan restos de la sustancia de 1 a 4 días después del último consumo.
Particularidades En España, existen Programas con agonistas opiáceos con variantes diferenciadas por el nivel de exigencia y por los objetivos marcados.

Los PMM (Programa de Mantenimiento con Metadona) de alto umbral, tienen como objetivo la abstinencia a opiáceos, con un tiempo de permanencia en el programa limitado y con controles analíticos estrictos.
Este tipo de programa de alta exigencia está especialmente indicado en mujeres embarazadas, enfermos orgánicos que ya han fracasado en otro tratamiento, enfermos psiquiátricos y adictos de larga duración.

Otros programas, considerados de baja exigencia, únicamente buscan el control psico-socio-sanitario del adicto. En estos programas no existen requisitos estrictos sino la voluntad del adicto a opiáceos en su inserción.