Prácticamente nadie pone en duda que un abordaje correcto de los problemas
de drogas exige la implicación, integrada y coordinada, de múltiples
profesionales y recursos. El carácter biopsicosocial de los referidos
problemas, no por haber llegado a ser un tópico deja de implicar todo
un conjunto de necesidades. Tratar los conflictos derivados de los consumos,
previniéndolos, paliándolos, ayudando a corregirlos, aliviándolos,
eliminando sus secuelas, supone la exigencia de un acompañamiento terapéutico
que, sin restar protagonismo al propio sujeto (responsable último de
su vida por mucho que esa responsabilidad pueda verse seriamente limitada),
sepa apoyar a éste en ese proceso vital, tratando en última instancia
de propiciar lo que sería el objetivo terapéutico más primario:
intentar que la persona viva la falta de libertad y los problemas de las adicciones
el menor tiempo que sea posible, y tratar de que mientras ese tiempo prosiga,
esa misma persona, y los demás, sufran las menores consecuencias negativas
que se pueda.
Ese carácter de acompañamiento terapéutico obliga, para
la prevención y el tratamiento de los problemas de drogas, a trabajar
desde distintos espacios, a distintos niveles, en diversos momentos, con diferentes
perspectivas y con objetivos forzosamente parciales; a trabajar integralmente,
para lo cual no cabe más recurso que hacerlo en red, en una red operativa,
flexible, adaptable, sin rigideces ni fanatismos excluyentes. No es el paciente,
en ocasiones ni siquiera paciente, quien tiene forzosamente que adaptarse a
nuestros dispositivos o nuestros enfoques profesionales; somos quienes queremos
trabajar en esto los que debemos enriquecer nuestra oferta para que, sin fantasías
mesiánicas, con realismo y sentido común, podamos disponer de
elementos de respuesta válida para demandas que van a ser muy cambiantes,
puesto que la vida y las personas también lo son.
Por eso son tantos, y tan diversos, los implicados. Profesionales y mediadores,
centros públicos y ONGs, voluntarios y técnicos, especialistas
de Psiquiatría, de Medicina, de Psicología, de Trabajo Social,
de Educación, de Trabajo Comunitario; o de Derecho, de Instituciones
Penitenciarias o de la Policía. A todos ellos les afectan, de una u otra
forma, más o menos, de lleno o tangencialmente, los problemas de drogas.
Para todos ellos, en un intento de reconocer su tarea y de facilitársela,
ha creado la FAD este espacio. Queremos que sirva de lugar de encuentro y de
debate, deseamos que se convierta en algo útil, que apoye las responsabilidades
y las tareas de tantos y tantos.
Es nuestra forma de contribuir a su trabajo y esperamos que los consejos, las
sugerencias y las críticas de todos nos ayuden a mejorarla. |